Durante verano, disfrutamos del sol y del mar. Pero cuando tenemos el pelo teñido, es necesario que lo cuidemos un poco más. Para impedir que tu rubio o tu castaño se transformen en un color “desconocido”, con que el que  ya no te identificás más, es bueno que pongas en prácitica algunos de los siguientes métodos y cuidados, con cierta regularidad.

Antes de salir de vacaciones

Pelo rubio o castaño claro
Limitar las cambios de color. Un mes antes de salir de vacaciones, podés hacer una visita a tu peluquero, para chequear si necesitas un retoque en algunas mechas de la parte superior y dejar el resto natural.

Pelo castaño o moreno
Las morenas, no toquen su color dentro de las tres semanas previas a salir de viaje, si no quieren encontrarse con un cambio brusco y poco feliz en su coloración.

Pelirojo
La sugerencia es trabajarlo más bien en el mismo tono, utilizando una coloración clásica pero sin amoníaco para las raíces y una coloración vegetal para las puntas. Estas últimas “aprovechan” mejor la influencia del sol y naturalmente evolucionan hacia un color estilo balayage (degradé) natural. Atención: no se puede utilizar coloración sin riesgos sobre las cabelleras pelirrojas, porque hacen reflejos cobrizos en el sol (hermosos, si es que te agradan).

Durante las vacaciones

La primera de las protecciones es… el sombrero chicas! Ayuda a evitar los UV al menos en un 70 %. Otra sugerencia, para garantizar una coloración duradera: un aceite para el cabello. De la misma manera que te protegés el cuerpo, debés proteger tu pelo. Usar un aceite impide en gran parte que el color de tu pelo cambie. La aplicación de un bálsamo o aceite, es una de las mejores formas de conservar intacto el color que elegiste para tu pelo! Aplicar tan sólo algunas gotas cada día, es suficiente.



También podés aplicar una máscara en base a aceites y dejarla actuar durante la noche, sobre todo si notás que tu pelo está demasiado seco (el sol, el agua del mar y el viento, juntos, provocan que se seque más rápido que cuando estás en la ciudad…). Igualmente, evitá que sea excesivamente grasosa: en invierno es genial, una vez cada tanto y por la noche para nutrir tu pelo. Sin embargo, en verano puede obstruir los poros sobre todo si estás muy expuesta al sol… por eso, todo en su justa medida ;)

Cada tarde, enjuagate el pelo, tanto si fuiste al mar o a una pileta (en donde utilizan cloro, mucho cloro...) y aplicá un poco de crema de enjuague. Así, vas a evitar que el cloro oxide tu pelo o que la sal lo seque. No es necesario que te lo laves con shampoo todos los días. Con lavarlo día por medio, vas a lograr mantenerlo bien y vas a evitar que se debilite en exceso.

Atención: al volver del mar, esperá al menos unos días para exponer tu pelo al agua de una pileta, ya que el cloro puede transformar tu "rubio dorado" en " rubio verdusco” (y seguro que no querés que eso suceda!).


Si la coloración cambió...

Si tu pelo se volvió demasiado claro, esperá un tiempo prudencial y volvé a hacerte color, en el tono que te gusta o usás habitualmente.

Si tu pelo es oscuro y se volvió algo “pelirojo”, la sugerencia es que vaya adaptándolo de a poco hasta llegar al color “original”. En todos los casos, cuando el color cambió, hay que reconstituir la fibra capilar. La fibra dañada es la causa principal de  los cambios de color que hayas podido tener. Por lo tanto, lo principal es cuidar tu pelo antes que hacer cualquier coloración.

Ya sabés... con algunos gestos cotidianos fáciles y rápidos, podés mantener tu color divino!


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