Comienza a subir la temperatura, los días se alargan, nos vestimos con ropa más ligera y tenemos ganas de mostrar más el cuerpo. Es entonces cuando comenzamos a indagar sobre lo último y mejor en tratamientos corporales, sobre todo si de celulitis se trata.

Hoy te contamos acerca de la radiofrecuencia, tratamiento que utiliza una técnica no invasiva y que produce resultados visibles muy favorables!

¿Cómo funciona la radiofrecuencia?

La radiofrecuencia consiste en la emisión de ondas cortas, cuya frecuencia es más o menos elevada. El otro parámetro importante es el número de polos. Hablamos así de radiofrecuencia mono polar, bipolar, tripolar y pluripolar. Cuanto más aumentamos el número de polos, mejor la energía es repartida, actuando al final con una acción más densa. La profundidad de penetración de las ondas desempeña también un papel fundamental: cuanto más alejado se encuentra el polo de emisión, con más profundidad actúa.
Con cada cambio de polo, la energía cinética se transforma en calor, el cual va a calentar los tejidos. El objetivo es calentar en profundidad, sin quemar la superficie, es decir la piel. Se logra, de esta forma, llegar a una temperatura entre 55 y 65°C en profundidad, lo que permite estimular los fibroblastos (renovación de la dermis) desde 55°C y romper la membrana de los adipocitos (células grasas) a partir de 65°C. Entonces se puede modular la acción, es decir realizar solamente determinadas zonas, refinando y remodelando (por ejemplo la cara interna muslos, el vientre, etc.). Este calor luego en la superficie alcanza 40°C a 42°C como máximo al nivel de la piel, es decir una temperatura que no quema, que no ocasiona daño cutáneo. La temperatura es un factor que hay que controlar sin interrupción: la habremos comprendido bien, debe ser bastante elevada en profundidad para obtener una buena eficacia, pero débil en superficie. Se utiliza gel de glicerina con el fin de difundir mejor las radiofrecuencias. Cuando la temperatura ideal se alcanza en profundidad, se realizan movimientos en círculo por toda la zona a tratar, al menos durante 20 minutos.


La radiofrecuencia alisa las arrugas

A la larga, el calor estimula los fibroblastos, los cuales van a fabricar nuevas fibras de elastina y de colágeno (neocolagénesis). Paralelamente, el calor induce la retracción de las fibras preexistentes de colágeno. El efecto de retracción es inmediato, y eso se hace visible manifestándose en una mejor firmeza de la piel. El efecto de la retracción se continúa a lo largo del tiempo.

Ayuda a eliminar las "redondeces"

Aplicado en profundidad, en la hipodermis, el calor ataca también a los excesos de grasa localizada, provocando lipoclasia o adipocitolisis (destrucción de las células grasas). La radiofrecuencia destruye la pared de los adipocitos a temperaturas superiores a 65°C. El contenido liberado de triglicéridos, luego es metabolizado (fenómeno de lipólisis) en el tejido adyacente a una temperatura inferior a 60°C.

La radiofrecuencia, una ventaja anticelulitis

En medicina estética, la radiofrecuencia es utilizada sobre todo para lograr el relax cutáneo. Permite también actuar sobre la celulitis, sin recurrir al lipoaspiración.

La radiofrecuencia, como los ultrasonidos, derriten el volumen de la celulitis localizada y permite tensar un poco los tejidos. Permite reducir duraderamente (acompañada por hábitos saluidables: alimentación buena, ejercicio, descanso adecuado) la celulitis en las zonas tratadas porque derrite la grasa progresivamente.

Radiofrecuencia y celulitis: ¿qué resultados esperar?

El vientre, la cintura, los glúteos, muslos, la radiofrecuencia ataca a la grasa allí dónde se aloja. El calor provoca efectos fisiológicos que permiten permite reducir la celulitis localizada, disminuir los volúmenes tratados, mejorar el efecto piel de naranja, fortalecer los tejidos. Por otro lado, estimulando los fibroblastos que sintetizan la elastina y el colágeno, la radiofrecuencia ayuda a volver a tensar la piel.
Dado que la mejora es progresiva, son necesarias varias sesiones, entre 8 y 10 a veces, dependiendo del diagnóstico del tipo y estado de la celulitis, de la calidad de la piel, etc. El efecto tensor será inmediato y los efectos progresarán a medida que transcurren algunas semanas después de haber comenzado las sesiones.

Recordemos que la radiofrecuencia no obliga a adelgazar (aunque si se recomienda siempre adoptar hábitos de vida saludables). No es comparable en términos del resultado a un lipoaspiración quirúrgica, aunque cumple su objetivo de mejorar mucho el diagnóstico de la paciente: "las nuevas tecnologías físicas combinadas a las químicas (principios activos), están en la fase de provocar una revolución en el tratamiento de la celulitis”.
Una sesión dura entre treinta minutos y una hora, según la zona tratada y no es necesario utilizar anestesia. Se siente el calentamiento, y aunque la técnica es indolora, ciertas zonas pueden ser más sensibles. Al final de la sesión, la piel se ve enrojecida, pero eso desaparece rápidamente.
Para una mejor eficacia, las sesiones podrán ser combinadas con otros métodos, como láser frío, crioterapia, para facilitar la eliminación de la grasas. El profesional de salud (dermatólogo o médico estético) sabrá aconsejar al paciente. El objetivo de la radiofrecuencia es pues múltiple: se trata en efecto de una técnica no invasiva (sin anestesia, ni inyecciones), que no provoca dolores si la temperatura es controlada y sin efectos secundarios.


¿Cuáles son las ventajas de las radiofrecuencias?

La radiofrecuencia no es invasiva. No hay incisión cutánea, ni pinchaduras, por lo  tanto no hay efectos que provoquen sangrado, dolor, infecciones; la generación de calor de la radiofrecuencia, provoca un poco de enrojecimiento o un eritema durante algunos minutos.  No hay hematomas, ni de riesgo de hiperpigmentación.

¿Para qué se indica la radiofrecuencia?

El relajamiento cutáneo al nivel del contorno del rostro, y las mejillas. También podemos tratar el escote, la cara interna brazos, la cara interna de muslos, etc. 
También sobre el abdomen, la cintura, los brazos, los muslos, las pantorrillas, las rodillas, etc.

¿Cuáles son las técnicas que se asocian frecuentes con la radiofrecuencia?

Para el rostro y el escote, es interesante asociar la radiofrecuencia con carboxiterapia y el LED. Para las mejillas, la zona peri bucal, las radiofrecuencia se optimiza con exfoliaciones. En cuanto a las zonas de redondeces, el ultrasonido (con cavitación), que mejora el resultado de la radiofrecuencia. Para las estrías, el tratamiento óptimo asocia la radiofrecuencia con carboxiterapia, y a veces el LED.


¿Cuáles son las contraindicaciones de las radiofrecuencias?

La radiofrecuencia es desaconsejada en caso de embarazo, en caso de cáncer de la piel y de la lesión cutánea, de los implantes electrónicos. La consulta imprescindible con un médico dermatólogo, permitirá determinar las posibilidades.

Si bien la radiofrecuencia se trata de una técnica simple, debe ser realizada bajo estrictas y cuidadas condiciones de profesionalidad y seguridad, y obviamente practicada por un médico dedicado a este tipo de tratamientos o bajo la supervisión estricta del mismo.

Si estás leyendo acerca de tratamientos corporales y pensaste en la radiofrecuencia, espero que esta nota te haya aportado información!

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